LOS 33 CREDOS DE LA GUARDIA DE ORACIÓN
Saliendo al paso sobre la tradición y orígenes del rezo de 33 Credos que la Cofradía de Jesús viene realizando, desde tiempo inmemorial, el primer viernes de marzo bajo el reclamo de “Guardia de Oración”, escribo este artículo, que desde este momento ya someto a criterios más relevantes, para que aflore algo de luz sobre tan ancestral costumbre.
Desde mi punto de vista existen varias claves provenientes tanto desde el campo eclesial como jurídico, económico, costumbrista e incluso legendario.
Primera clave: La eclesial.
Durante la época de la patrística, -periodo comprendido entre los concilios de Nicea y Calcedonia, en el que la actividad de los Padres de la Iglesia fue notable respondiendo a discusiones teológicas y al combate de las herejías,- se elaboraron confesiones de fe, llamadas también símbolos o credos para que quienes los profesaran pudieran ser considerados cristianos en el camino adecuado. Estos credos eran formulaciones muy ajustadas que expresaban con precisión terminológica, básicamente griega, lo referente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Surge entonces la figura de San Cirilo de Jerusalén, declarado doctor de la Iglesia en 1882, el mejor expositor y divulgador de la conciencia dogmática de la Iglesia, quien escribe 23 tratados a los que llamó “Catequesis” conteniendo instrucciones parciales de verdades católicas y que juntas formaron “un catecismo” entendido no como forma sino como materia y referidas todas, las 23, sobre el Credo
De las catequesis conducentes al bautismo, la práxis de la Iglesia llevó a hacer entrega, “traditio”, del Credo, “traditio symboli” a los que pedían el bautismo entregando al catecúmeno el símbolo de la fe. Esta entrega se hacía durante la cuaresma y terminaba pocos días antes de pascua.
A nosotros el trabajo de traducción que nos ha llegado está hecho, sobre la versión latina publicada junto con el original griego, en el volumen 33 de la Patrología Graeca de Migne. Desde entonces se citará PG 33 y será transmitido de modo oral.
Segunda clave: La jurídica.
La costumbre es el derecho no escrito introducido por el modo constante de obrar del pueblo. Es costumbre cuando es observada por la mayor parte de las personas hábiles que la constituyen mediante actos frecuentes, uniformes y públicos. La costumbre es equiparable a la tradición y el Concilio de Trento en 1546 declaró la autoridad de la tradición. Mi abuela cuenta que en la época de su padre y la de sus abuelos ya se rezaban los credos. Desgraciadamente en la Cofradía de Jesús no existe documentación al respecto. Pero ni de esta ni de otra tradición. Tal ha sido la voraz rapiña.
Tercera clave: La económica.
La merma de ingresos en concepto de culto que durante la época barroca constituyó uno de los pilares básicos de la economía de las parroquias, provocó también la desaparición de un buen número de oficios relacionados con las celebraciones. Únicamente continuaron el sacristán (al servicio de la sacristía), el acólito (al servicio del altar), el capistol (encargado del canto del oficio divino) y el campanero (encargado de los golpes a las campanas). Este, durante la cuaresma tenía que tocar -además de los toques preceptivos y siguiendo una piadosa costumbre- la campana mayor todos los días 7 golpes en memoria de los 7 principales dolores de la Virgen; y todos los viernes 33 golpes por los 33 años de la vida de Jesús; rezándose 7 dolores todos los días y 33 credos todos los viernes.
Por lo tanto (opinio húmilis): ¿ no podría ser que al rezo de la Cofradía de Jesús con sus 33 credos el primer viernes de marzo se sumara la Cofradía de Las Angustias con el rezo de los siete dolores ?.
Cuarta clave: La costumbrista.
Tanto en España como en varios países hispanoamericanos (exclúyanse los latinoamericanos por razones obvias) existen tradiciones reveladoras de la existencia de 33 credos.
Hay países que tienen la costumbre de enterrar en Semana Santa monedas en la casa para que el dinero no falte durante todo el año y hacer de las palmas 33 nudos y cruces que se ponen en la puerta para evitar la entrada del mal, rezándose 33 credos para obtener por cada uno de ellos el favor divino
En Chile y en Méjico se rezan 33 credos iniciándose cada uno con la siguiente invocación:
Mi Jesús bendito
33 credos te deposito
ni te los doy, ni te los quito
pero a la hora de mi muerte, los necesito
Quinta clave: La legendaria.
Dice una leyenda del siglo XVI (coetánea a la Regla de la Cofradía) que una monja cada noche entraba en la Iglesia y se postraba a los pies de la imagen de Jesús Nazareno al que alzaba sus plegarias y renovaba su juramento de fe.
Tales visitas se prolongaron durante 33 años repitiéndose noche a noche. Una mañana la religiosa cayó enferma de una dolencia que no la permitía levantarse por lo que, como no podía acudir a la Iglesia, invocó a Jesús diciendo:
Señor, si pudiera verte, ¡qué feliz fuera!
quiero mirarte un momento
mirarte y ¡quedarme muerta!
La monja apenas había terminado de decir estas palabras cuando su celda se iluminó y surgió la figura de Jesús quién venía para acompañarla esa noche. Más cuando se retiraba empezó a llover con tal fuerza que la monja le dijo:
Jesús no salgas
¿cómo ha de mojar la lluvia tu sacrosanta cabeza?
nada tengo que ofrecerte
mira cuán pobre es tu sierva,
pero toma éste rebozo
de mi santo amor en prenda
y que te envuelva y te cubra
mientras bajas a la Iglesia.
Esa mañana, las monjas encontraron a la hermana muerta mientras les llegaba la noticia, por el sacristán, que el Nazareno tenía sobre sus hombros el rebozo de la hermana muerta.
Desde entonces, el primer viernes del mes de marzo, día del suceso, es costumbre rezarle a la imagen pidiendo una gracia con la siguiente invocación:
Si ante el Señor del rebozo
33 credos se reza
de tres gracias que le piden
una gracia nunca niega.
En aquel tiempo …
Eugenio Santos Isla
Juez de la Cofradía en la Semana Santa del año 2001